Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología
y en la que nadie sabe nada de estos temas.
Eso constituye una fórmula segura para el desastre.

Carl Sagan
(1934-1996)

¿Qué es ciencia? ¿Quiénes son los científicos, qué hacen? ¿Cómo funciona la ciencia? La mayoría de nosotros piensa muy poco en este tipo de preguntas, aunque a menudo tenemos una respuesta preconcebida y a menudo equivocada de cada una de ellas. Estas ideas preconcebidas nos llegan día a día a partir del estereotipo que medios de comunicación y la misma tradición han construido. La enseñanza de la ciencia, desde la educación elemental hasta la educación media, es por lo general un fracaso y envía mensajes persistentes sobre lo que la ciencia es, sin serlo, y la forma en que son los científicos, sin serlo igualmente. Por decir lo menos, es poco afortunada la imagen que tanto los medios de comunicación como la escuela construyen tanto de la ciencia como de los científicos. La idea que la mayoría de nosotros tenemos sobre la ciencia y quienes se dedican a ella es, por lo tanto, equivocada.

La ciencia es una actividad humana; es una forma de las muchas posibles de entender el mundo natural, utilizando en primer lugar la información que nos dan nuestros sentidos y nuestras herramientas, que amplían la información sobre el universo. La ciencia sigue ciertas reglas específicas y sus resultados son siempre sujetos a prueba y revisión. La ciencia es lógica, creatividad e imaginación, es siempre hija de su tiempo y su cultura.

La ciencia tiene principios. Busca explicar el mundo natural y esas explicaciones se miden precisamente con el mismo mundo natural de manera que se pueda comprobar su validez o no. La ciencia asume que podemos comprender el mundo a través de la evidencia obtenida.

La ciencia se basa en el razonamiento, desarrollando inferencias lógicas a través de la información disponible, ya sea el objeto de estudio una estrella, un órgano de nuestro cuerpo o un átomo. Cualquier afirmación científica debe incluir explicaciones de prueba para compararlas con el mundo natural y así rechazar o aceptar cualquier dato. Todo nuevo descubrimiento está sujeto a revisión y replicación por la comunidad científica.

No existe como tal “el único método científico”, idea que se extrae siempre de la lectura de revistas científicas en donde siempre la estructura pregunta-hipótesis-procedimiento-información-conclusiones es la que regentea las publicaciones. Mas no es así como los científicos hacen su trabajo. La mayor parte del trabajo científico lo haces conjuntamente con otras actividades diarias, al hacer ejercicio o bañarte, en el laboratorio y mientras cenas, lo cual significa que tienes una observación continuada del asunto que estudias, múltiples y permanentes preguntas y también hipótesis, y más, muchas más observaciones. La investigación, las preguntas, las hipótesis ocurren en orden no precondicionado.

Uno de los malentendidos más extendidos es la idea que el científico seguirá paso a paso un método al investigar. Aunque el científico observa y razona alrededor del asunto investigado, la variedad de métodos a utilizar dependerá de muchos factores: el tipo de fenómeno que se investiga, el problema que se intenta solucionar, conocimiento previo científico sobre el tema, recursos disponibles, eventos fortuitos, las preferencias del investigador, imaginación y creatividad. El método científico es básicamente un método sin tabúes. Los científicos harán uso de cualquier método que arroje alguna luz en la investigación del problema.

Las teorías son explicaciones generales que dan cuenta de algún aspecto de la naturaleza. Los científicos se basan en evidencias que les permiten realizar predicciones y que la mayoría de las veces han sido probadas de varias maneras. Las teorías están allí para apoyarse, para ser modificadas y para ser reemplazadas conforme se obtiene mayor y mejor evidencia. Las teorías son marcos de conocimiento que les permiten a los científicos trabajar, realizar su investigación y medir hipótesis específicas.

Los medios de comunicación y libros de texto dan la idea que las ideas científicas fueron generadas y aceptadas muy rápidamente. Sin embargo, de manera normal, toma tiempo generar ideas, darlas a conocer, debatirlas, modificarlas, hacerlas creíbles, y eventualmente que sean aceptadas por la comunidad científica. Son varias las razones por las cuales la generación y aceptación de conocimiento científico puede tomar tiempo.

Las conclusiones científicas son confiables, aunque siempre serán provisionales. Son provisionales en tanto las conclusiones científicas están siempre bajo escrutinio abierto y nueva evidencia podría significar modificación y hasta abandono de un punto de vista u otro. Las ideas científicas se aceptan o rechazan tomando en cuenta la evidencia disponible, no en base al gusto o preferencia de alguien. La ciencia es sobre todo no dogmática, más aún: es anti-dogmática. Nada en el terreno científico requiere que creamos en algo, tener fe en algo. No se aceptan las teorías científicas basados en la fe, se aceptan de acuerdo a los hechos, a la evidencia, siempre bajo escrutinio.

La ciencia no siempre está en lo correcto, no es necesariamente el camino más corto a la verdad. Sin embargo, la ciencia sí tiene un mecanismo autocurativo que permite abrir brecha: la ciencia se corrige a sí misma. Y es en ese mecanismo que reside la fortaleza que le caracteriza. Las personas cometemos errores, entendemos mal, no queremos ver, no disponemos de información suficiente, y a veces eso se alarga por décadas o por siglos. El hecho de que teorías o hipótesis sean abandonadas por no representar más el mundo natural no significa que la ciencia no sirva: al contrario, esa plasticidad es la esencia misma del pensamiento científico.

Para responder a la pregunta qué es la ciencia, podemos coincidir con Carl Sagan, gran divulgador de la ciencia, cuando considera a la ciencia como una pequeña luz encendida en medio de la oscuridad. La ciencia es eso, ilumina y a veces nos muestra sombras y claroscuros. Sin embargo, esa luz puede crecer para iluminar más y mejor. Sobre todas las cosas, la ciencia es un esfuerzo humano: social y de colaboración.

Los malos entendidos sobre lo qué es la ciencia y sus características han generado consecuencias desafortunadas en nuestros países:

  • La mayoría de estudiantes no considerará una carrera en ciencias debido a lo “difícil” y “engorroso” de las matemáticas, así como la idea que la ciencia es un campo alejado de la interacción social, la creatividad y expresión personal.
  • La dificultad en comprender conceptos importantes de la ciencia se explica como una mala comprensión de lo que la ciencia intenta lograr. Esto es una falla del sistema escolar.
  • Toma desafortunada y malinformada de decisiones, lo que señala una pobre comprensión de lo que es la ciencia y la manera en que el conocimiento logra establecerse, de parte de nuestras elites gobernantes.

Si logramos comunicar mejor y lograr una mejor comprensión de las características de la ciencia, tendremos una sociedad mucho más informada científicamente, un público con mayor disposición a proporcionar mayor apoyo a la ciencia, un mejor uso del conocimiento científico y mayor cantidad de estudiantes interesados en este tipo de carreras.

Los ciudadanos deben exigir cuentas a las instituciones científicas, deben saber qué se hace con el dinero asignado a investigación en proyectos particulares, cuales son los resultados obtenidos, de manera que la rendición de cuentas sea un estándar establecido también para el área científica. Este es un tema poco tratado, pero se debe exigir cuentas claras a toda institución o persona que haga uso de recursos y dinero públicos.

Como diría Carl Sagan: en la ciencia, la única verdad sagrada es que no hay verdades sagradas.