Inventor del MIT desencadena cientos de cubos swarmbots autoensamblados

Microbots autoensamblables. (crédito: MIT)

Microbots autoensamblables. (crédito: MIT)

Los expertos opinaron que no podía hacerse. Pero John Romanishin, científico e investigador de Ciencias de la Computación y Laboratorio de Inteligencia Artificial (CSAIL) del MIT ha creado Boques M –robots cubo sin partes móviles externas.

A pesar de ello, pueden subir como por arte de magia uno sobre otro, dar un salto en el aire, rodar por el suelo, colocarse conjuntamente en diferentes formas, e incluso moverse mientras está suspendido boca abajo en superficies metálicas.

Swarmbots autoensamblables

Imagina hordas de microbots que pueden auto-ensamblarse, como los androides de “acero líquido” en la película “Terminator II”.

Ejércitos de estos cubos móviles podrían reparar temporalmente puentes o edificios en situaciones de emergencia. Estos cubos pueden ensamblarse para formar diferentes tipos de mobiliario o equipo pesado cuando sea necesario. Y podrían pululan en ambientes hostiles o inaccesibles para los seres humanos, diagnosticar problemas y, a continuación, reorganizarse para ofrecer soluciones.

Podrían incluso ser cubos con un propósito especial: contenedores de cámaras, o luces, o baterías, u otro equipo que los cubos móviles podrían transportar.

Cómo funcionan los Bloques M

El truco: un volante que puede alcanzar una velocidad de 20.000 revoluciones por minuto. Cuando el volante se frena, proporciona su momento angular al cubo. Y en cada borde de un bloque M y en cada cara, imanes permanentes dispuestos inteligentemente permiten que cualquiera de los dos cubos se adhieran uno al otro.

Para compensar su inestabilidad estática, el robot que usan los investigadores se basa en un poco de ingeniería con ingenio. En cada arista de un cubo hay dos imanes cilíndricos, montados como si fueran contactos de balanceo.

Cuando dos cubos se aproximan entre sí, los imanes rotan naturalmente, de modo que se alinean el polo norte con el sur y viceversa. Cualquier cara de cualquier cubo puede así unirse a cualquier cara de cualquier cubo.

Los bordes de los cubos ‘ están también biselados, así que cuando dos cubos están cara a cara, hay una ligera diferencia entre los imanes. Cuando un cubo comienza a cambiar encima de otro, los biseles y por consiguiente los imanes, se tocan. La conexión entre los cubos se hace mucho más fuerte . En cada cara de un cubo hay cuatro pares de imanes más pequeños , dispuestos simétricamente, que ayudan a colocar un cubo en movimiento en su lugar cuando se ubica en la parte superior de otro .

Un ejército de cubos

Los investigadores del MIT están ya construyendo un ejército de 100 cubos, cada uno de los cuales puede moverse en cualquier dirección, y están también diseñando los algoritmos para guiarlos. “Queremos cientos de cubos, dispersos al azar sobre el suelo,  que sean capaces de identificarse mutuamente, unirse y de forma autónoma transformarse en una silla o una escalera, o un escritorio, de acuerdo a la demanda”, dice Romanishin.

Romanishin, Daniela Rus y Kyle Gilpin presentarán un artículo que describe los nuevos robots en la Conferencia Internacional IEEE / RSJ de robots y sistemas inteligentes en Japón en noviembre.

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