¿Es posible una definición científica de la conciencia?

La conciencia surge de la manera en que miles de millones de neuronas se comunican entre sí, sugieren sicólogos.

La conciencia surge de la comunicación entre distintas áreas del cerebro (se estudiaron 194 regiones de interés) y está principalmente ligada a la región cortico-cortical (izquierda y centro) y áreas no subcortical y cerebelosa (derecha).  (crédito: Martin M. Monti et al./PLoS Computational Biology)

La conciencia surge de la comunicación entre distintas áreas del cerebro (se estudiaron 194 regiones de interés) y está principalmente ligada a la región cortico-cortical (izquierda y centro) y áreas no subcortical y cerebelosa (derecha). (crédito: Martin M. Monti et al./PLoS Computational Biology)

Sicólogos de la UCLA han utilizado técnicas de imágenes cerebrales para estudiar lo que sucede en el cerebro humano cuando entra  en inconsciencia.

La investigación, publicada en la revista de acceso abierto PLOS Computational Biology, es un paso inicial hacia el desarrollo de una definición científica de la conciencia, dijeron los investigadores.

“En términos de la función cerebral, la diferencia entre estar consciente o inconsciente es similar a la diferencia entre conducir desde Los Ángeles a Nueva York en línea recta o  tener que recorrer la misma ruta subiendo y bajando de varios autobuses que le obligan a tomar una ruta en “zig-zag” y detenerse en varios lugares”, dijo.

Gráficar la conciencia

Martin Monti, profesor asistente de psicología y neurocirugía de la UCLA, y sus colegas, utilizaron resonancia magnética funcional (fMRI ) para estudiar la manera en que cambiaba el flujo de información en el cerebro de 12 voluntarios sanos a medida que perdían la conciencia bajo anestesia con propofol.

La edad de los participantes oscilaba entre 18 y 31 y en igual número de hombres y mujeres.

Los sicólogos analizaron las “propiedades de red” del cerebro de los participantes utilizando una rama de las matemáticas conocida como teoría de grafos, se utiliza frecuentemente para estudiar patrones de tráfico aéreo, información en internet y redes sociales, entre otros usos.

“Resulta que cuando se pierde la conciencia, la comunicación entre las distintas áreas del cerebro se vuelve extremadamente ineficiente, como si de repente cada área del cerebro se volviera muy distante entre sí, lo que dificulta que la información viaje de un lugar a otro” dijo Monti.

El descubrimiento demuestra que la conciencia no “vive” en un lugar determinado de nuestro cerebro, sino más bien “surge de la  manera en el que miles de millones de neuronas se comunican entre ellas”, dijo.

Monitoreo de la efectividad de las intervenciones

Cuando los pacientes sufren daño cerebral severo y entran en estado de coma o estado vegetativo, dijo Monti, es muy posible que el daño sostenido afecte la función normal del cerebro así como el surgimiento de la conciencia de la misma manera que los investigadores observaron en los voluntarios sanos bajo anestesia .

“Si este fuera ciertamente el caso, podríamos imaginar en el futuro el uso de nuestra técnica para supervisar si las intervenciones están o no ayudando a los pacientes a recuperar la conciencia”, dijo.

“Podría, sin embargo, darse el caso que la pérdida de consciencia sea ocasionada por una lesión cerebral que afecte la función cerebral a través de diferentes mecanismos”, dijo Monti, cuyo equipo de investigación actualmente está abordando esa cuestión en otro estudio.

“A pesar de lo profundamente definitoria de nuestra mente,  la conciencia sigue sin tener una definición científica y resulta muy  difícil de estudiar”, señaló Monti. Este estudio, dijo, marca el paso inicial hacia la profundización en la investigación neurocientífica de la conciencia.

La experiencia de Monti incluye neurociencia cognitiva, relación entre el lenguaje y pensamiento, así como la manera en que se pierde y se recupera la conciencia después de una lesión cerebral grave. Monti formó parte del equipo judío-estadounidense de científicos del cerebro que utilizaron fMRI para evaluar las respuestas cerebrales del ex primer ministro israelí Ariel Sharon en enero del 2013.

Sorprendentemente, Sharon, quien se presumía en estado vegetativo al sufrir una hemorragia cerebral en el 2006, mostró una significativa actividad cerebral, reportaron Monti y sus colegas.

El ex primer ministro fue escaneado para conocer la extensión y calidad del procesamiento en su cerebro, utilizando métodos desarrollados recientemente por Monti y su equipo. Los científicos hallaron señales sutiles pero alentadoras de conciencia.

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